Baby Sakura (Naruto Fanfic)

by: malom_shlasters | Complete Story | Last updated Apr 23, 2011


Chapter 9
One Weekend Alone Together Part 2


Chapter Description: Naruto's second day alone with Sakura. They decided to visit the Great Konoha Zoo. Also, the ending of Hinata's story.


[B]CAPÍTULO 9 – Fin De Semana Solos Parte 2[/B]

Esa mañana, como todas, el llanto de Sakura despertó a Naruto. Pero lejos de enojarse, Naruto simplemente abrió sus ojos e instantáneamente se levantó para acudir a la cuna de la bebita. Allí la levantó, le acarició la espada por encima de la blusita, y la meció un rato para que calmara sus quejidos, en lo que averiguaba qué podía hacer por ella.

[B]Naruto:[/B] Vamos a ver qué tienes, Sakura.

Le puso una mano encima del pañal, y le sorprendió ver que no estaba mojado.

¿Habría olvidado alimentarla por la noche? Sin duda no. Se estaba acostumbrando muy bien a la paternidad… Si así se le podía llamar.

Envolvió a Sakura en una caliente frazada y caminó con ella en brazos hasta la cocina. Encendió el piloto debajo de una olla con biberones que tenía ya preparada bajo la ocasión, sacó la leche del refrigerador y la puso a calentar también.

Definitivamente… Más que acostumbrado. La bebé Sakura parecía ya haber comenzado a confiar en él, pues ya resultaba para Naruto cada vez más fácil calmarla. Cosa que –extraña cosa, pensó Naruto- cuando se trataba de la Sakura grande, era algo imposible.

Kakashi… El maldito lo había dejado solo para irse a una misión… Si Tsunade misma dijo que todo el problema había sido culpa de él, ¿Por qué no dejaba a Naruto ir a cumplir una emocionante misión, mientras el Colmillo Blanco se quedaba a cambiar pañales y empolvar traseros?

La leche estaba lista, y de repente el calor de la cocina envolvió a Naruto…

Aunque por otro lado… ¿No sería terrible estar en esos momentos en el campo de batalla, preocupándose de lo que le pudiera pasar a Sakura? Si Naruto pereciera allí, ¿quién se ocuparía de Sakura en ausencia de Kakashi y Shizune…?

No es que no estuviera preocupado por ellos tampoco…

Sin siquiera darse cuenta, Naruto ya había retirado los biberones de la olla, llenó uno con leche, le colocó la teta plástica, y lo llevó hacia la beba que estaba entre sus brazos. Al sentir el suave pezón de goma, Sakura cerró los ojos y comenzó a chupar ávidamente de la botella.

[B]Naruto:[/B] Vaya, Sakura, creo que sí tenías bastante hambre.

Al terminar, como siempre, Naruto se colocó a Sakura contra su hombro, y le dio palmaditas suaves en la espalda para hacerla eructar. Su mente no descansó en paz hasta que su ex-compañera de equipo hubo sacado todos esos gases.

Más tarde, como suponía, tuvo que acostarla en la camilla, sacarle el pañal, secarla con delicadeza, ponerle talco y crema para que no se rozara y luego ponerle el pañal nuevo. Para Naruto ya todo eso era rutina, extremadamente fácil… Y Sakura estaba nuevamente fresca y rozagante. De hecho, hasta lucía inquieta.

[B]Naruto:[/B] Es cierto, dormimos como piedras anoche, y ahora ya son las Once de la Mañana.

De hecho, a las dos de la madrugada se despertó y tuvo que sacar a Sakura de la cama para llevarla de nuevo a su cuna… El largo tiempo de sueño explicaría por qué comenzó a llorar con tanta hambre.

Parecía que todas las necesidades inmediatas estaban saldadas. ¿Cabría tiempo, entonces, para… Algo de diversión?

[B]Naruto:[/B] Mmm, no estaría nada mal dar un paseo hoy, ¿O sí? ¿Pero a dónde…?

El ninja rubio miró a la baby Sakura en busca de respuestas… Ella no lucía precisamente divertida. De hecho, Naruto comenzó a fijarse más en esa bebé tan gordita y esponjada. Sin duda ya la conocía bien, pero de alguna manera intentaba resistirse a que pasar tiempo con Sakura se convirtiera en una rutina. Hacía tiempo ya que no le cortaban el cabello, el cual le estaba quedando muy largo, cosa que incluso le parecía bastante aburrido.

[B]Naruto:[/B] ¡Ya sé, Sakura! Te pondré muy bonita. Si es que con eso podemos entretenernos…

Naruto llevó a Sakura frente al espejo, y comenzó a pensar en nuevos estilos de cabello qué darle. Lo que vino a su mente fueron sus primeros recuerdos de Sakura en el jardín de niños… Sakura usaba un overall rojo, zapatos de charol, medias blancas y…

Frente al espejo, la bebé parecía sorprendía y hacía gestos, mientras Naruto le arreglaba el cabello con unas ligas.

[B]Naruto:[/B] ¡Perfecto!

Muy pronto, Sakura quedó arreglada con dos colitas “de cerdo” en el cabello, un estilo muy tierno que solía hacerle su mamá, y de que Naruto se sonrojó tan solo de recordar. Emocionado, le dio un beso en la mejilla a Sakura.

[B]Naruto:[/B] ¡Muy bien, Sakura! ¡Te ves lindísima!

Ahora… ¿Qué ropa ponerle?

Anoche en el Festival tuvo la oportunidad de hacerle estrenar un nuevo vestido, pero también le faltaba ponerle una nueva ropa de Domingo que había estado reservando.

Naruto sacó y desempolvó el paquete con el vestidito blanco con flores rosadas, que a Sakura le quedó a la perfección. Se lo puso encima del pañal, y vistió sus delicados piesecitos con unos escarpines blancos con encaje y zapatos negros muy monos.

Naruto contempló su nueva creación. Recordó lo rebelde que Sakura se había vuelto en la primaria, siempre peleando con Ino, no precisamente por quién era la más bonita, sino por quién era la mejor. Pero para Naruto ya había quedado muy claro que no había nadie mejor que Sakura. La bebé no podía verse más hermosa…

De hecho, sentía lástima de que toda su infancia Sakura hubiera desatendido los consejos de feminidad y delicadeza que las maestras floreras le daban. Porque de haber vestido en su niñez como Naruto la vestía ahora, Sakura hubiera sido la flor más bella de Konoha… ¡Y ahora lo era! No podía esperar a sacarla a pasear en su carriola, donde seguramente todos la reconocerían como tal.

Naruto la levantó de las axilas y dio una vuelta con ella, mirando extasiado sus hermosos ojos verdes… “Sakura Haruno: : La bebé Perfecta…” Sólo hacía falta un pretexto…

[B]Naruto:[/B] Bueno, Sakura, ya estamos listos. ¿Qué es lo que vamos a hacer hoy?

Por suerte, en tocador habían algunos recortes de periódico, seguramente hechos por Kakashi, con datos interesantes…

[I][B]“ZOOLÓGICO DE KONOHA, GRAN INAUGURACIÓN.”[/B][/I]

leyó Naruto en uno de estos. Revisó la fecha y era tan solo de hacía una semana.

El precio por entrada no era precisamente barato, y ya le quedaban pocas monedas. Pero sería sin duda un excelente paseo para Sakura…

[B]Naruto:[/B] Al diablo, ¡iremos!

Naruto preparó la portabebé, la maletera y la comida para Sakura, se la colgó de la bolsa cangurera, frente a su pecho, y salió calmadamente a las calles de Konoha, que por el momento lucían casi vacías, pero que en una hora, con la gente preparada para la Ceremonia Semanal de honor a los héroes, estarían totalmente pobladas…

Naruto apresuró el paso. No quería que la gente viera lo bella que había puesto a Sakura hasta que recuperara su carriola, para hacerla desfilar como a una princesa por toda la aldea. Rápidamente llegó a la casa de la dependienta de la “Konoha’s baby store” y recuperó la carriola. Al parecer la dependienta ya pensaba lo mismo que él, ya que saludó a Sakura con una gran sonrisa y un pellizco en las mejillas.

Y cuando Naruto y Sakura salieron para atender la Memoria de los Ninjas, las calles ya parecían una pasarela de belleza. Decenas de personas se agolpaban alrededor de la calle cuando veían a la preciosa bebé, vestida como toda una damita, pasar en medio de todos ellos.

“Qué bien se ve hoy la bebé Sakura…”, “Ese vestido le va divino…”, “No recordaba la bella que era Sakura de bebé…”

La gente la tomaba de su manita, le hacía caricias en las mejillas, le tocaba la cabeza… Las madres de familia y las niñas de la vecindad le jugaban a hacerle gestos y le hablaba con palabras raras… Y Sakura reía, contenta, sacudiendo las piernas. Y Naruto, como un padre orgulloso, seguía empujando el carrito. Incluso Ino y Kiba se acercaron de buena gana para saludar y admirar a Sakura…

[B]Ino:[/B] Creo que así te ves mejor que antes, Sakura…”

[B]Kiba:[/B] Bueno, de que ese estilo le va bien, no cabe duda. Buen trabajo cuidándola, Naruto.

Naruto se sonrojó, con una sonrisa de oreja a oreja…

Naruto se portó estupenda en el Memorial Semanal de los héroes de Konoha. Y Naruto parecía al fin comprender toda la solemnidad de los Héroes que lucharon por el futuro de sus habitantes, los Hijos de Konoha… En silencio rezó por el descanso del Tercero, quien entregó su vida por que los nuevos retoños como Sakura tuvieran una vida en paz… Si tan sólo hubiera podido quedarse un rato más… Sería un excelente abuelo para Sakura…

Terminadas las ceremonias, donde Naruto recibió nuevamente más y más elogios, Naruto decidió que ya era hora dirigirse al Zoológico. Aunque había olvidado desayunar, seguramente allí encontraría un puesto de lunch. Y ya se moría de ganas por ver la expresión de Sakura al conocer a todos esos lindos animales.

[B]Anko:[/B] Hola, buenas tardes, yo seré su guía en este tour por el Zoológico de Konoha.

[B]Naruto:[/B] [sorprendido] Ahhhhh….

[B]Anko:[/B] ¿Qué pasa con eso, Naruto? Soy la guardabosques experta, así que este trabajo me va como anillo al dedo.

[B]Naruto:[/B] [piensa] Ahhh… Espero que esto termine pronto.

Lo primero que visitan es el sitio de aves, con una gran piscina pantanosa en medio, donde aves multicolores, de todos tamaños vuelan por todas partes.

[B]Anko:[/B] Estas son aves tropicales, así que con nuestros jutsus de agua modificamos la jaula para crear las condiciones ambientales de una jungla.

Naruto levantó a Sakura para hacerla ver a través de la reja. La bebé parecía confundida por todos esos pájaros volando, pero pronto fijó la atención en los flamencos, quienes caminaban con sus largas patas por el agua del pantano.

Esas aves eran particularmente bellas, sus plumas eran de un color rosado muy similar al del estampado del vestido de Sakura. Naruto vio, divertido, cómo Sakura veía al pájaro, y luego veía su vestido, volvía a ver al flamenco… y así sucesivamente, mientras el ave los contemplaba de lado con su enorme ojo amarillo.

[B]Naruto:[/B] Vamos, Sakura, ¿no quieres conocerlo más de cerca…?

Y mientras Anko estaba distraída con otros visitantes, Naruto rápidamente se agarró de la valla, y con Sakura colgando de la bolsa de su pecho, la trepó con gran rapidez para ingresar a la jaula de pájaros, que estaba cubierta por encima con hojas de palma, que el ninja removió con facilidad para luego volver a colocarlas en su lugar.

Sakura estaba encantada escuchando los trinos de los pájaros, y cuando los colibríes tornasol pasaban revoloteando cerca de su cabeza, trataba de aferrar a uno con las manos.

[B]Naruto:[/B] Ven, Sakura, vamos a conocer al flamingo.

Naruto empleó su jutsu de correr sobre el agua para tratar de alcanzar a uno, pero el pájaro en cuanto los vio emprendió el vuelo, asustado, al igual que hicieron todas las aves.

[B]Naruto:[/B] [Gritando] Ey, pajarote, ¡vuelve aquí! ¡Sólo queríamos salu…!

Al escuchar el grito del ninja, Anko voltea inmediatamente hacia la jaula, donde ve, con horror, cómo el joven se ha brincado todas las reglas de seguridad.

[B]Anko:[/B] [Histérica] ¡ESTÚPIDO! ¡¿QUÉ DIABLOS CREES QUE HACES ALLÍ?! ¡¡NADIE PUEDE ENTRAR A LAS JAULAS DE LOS ANIMALES!!

Alertado, Naruto abre los ojos desmesuradamente, y perdiendo el control de su jutsu, se sumerge junto con Sakura en el agua pantanosa…

[B]DIEZ MINUTOS DESPUÉS…[/B]

Anko y Naruto (empapado hasta las chanclas), están sentados en una banca mientras el resto del tour visita una tienda de souvenirs.

[B]Anko:[/B] ¿Acaso nunca has visitado un zoológico? Entrar a las jaulas está prohibidísimo. Es peligroso tanto para los humanos como para los animales.

[B]Naruto:[/B] [enojado] ¡Pues debiste habernos dicho eso al principio del tour!

[B]Anko:[/B] [más enojada aún] ¡¿Cómo demonios iba a pensar que iba a haber un idiota al que se le ocurriera entrar en la jaula con todo y su bebé?!

Naruto, triste, observa el vestido de Sakura, que reposa empapado sobre la banca del parque. Sigue secando la cabeza de Sakura con una toalla.

[B]Naruto:[/B] [suspira] Ahhh… Y tan linda que se veía Sakura con ese vestido… Quizás ahora se haya arruinado para siempre…

[B]Anko:[/B] […] Sécala bien para que no coja un resfriado. Iré a supervisar a los demás…

Naruto le quita el pañal a Sakura y la envuelve en una toalla para seguirla secando. Por lo menos no se mojó mucho la cabeza y no tiene que rehacer su peinado. Así que una vez termina de secarla, coje un pañal seco, levanta los pies de Sakura sujetando sus tobillos, le pone talco y le ajusta el nuevo pañal. Luego revisa lo que queda en la maleta, y saca una playera rosa tamaño bebé, que comienza a poner sobre Sakura…

[B]Naruto:[/B] [suspira] Sólo traje esto, Sakura… Lo siento, he sido un idiota… Tendremos que quedarnos aquí hasta secarnos, nos perderemos una buena parte del paseo…

Enojado, le da un golpe a la carriola… ¡Que para su sorpresa, comienza a rodar cuesta abajo!

[B]Naruto:[/B] [espantado] ¡¡Demonios!! ¡La cogeré en seguida!

Alertado, quita la vista de Sakura por un segundo y se lanza a coger la carriola, pero ésta cobra velocidad tan rápidamente, que Naruto tiene que correr detrás de ella.

[B]Naruto:[/B] [piensa, aterrado] ¡Si algo llega a pasarle, Tsunade me matará!

Para su suerte, corriendo a toda velocidad logra atraparla cuando se dirige a la jaula de los monos.

[B]Naruto:[/B] [suspira] Uff… Parece que está íntegra… [nuevamente aterrado] ¡Oh, no! ¡Sakura!

Empujando la carriola cuesta arriba, Naruto acelera lo más que puede para ir a socorrer a la bebé, pero cuando llega… ¡Sakura ha desaparecido!

[B]Naruto:[/B] [aterrorizado] ¡Oh, no! ¡¿Qué he hecho?! ¡¡Tal vez alguien se la haya llevado!! ¡¡¿O quizás escapó, dónde podrá meterse?!!

El resto del tour ya regresa de la tienda, y Naruto corre hacia la primera persona que ve, buscando respuestas.

[B]Naruto:[/B] [desesperado] ¡¡Señor, ¿no vio aquí en esta banca, a una bebé?!! Tiene como un año de edad, pelo rosa, colitas, trae un pañal blanco y una playerita rosa, y va descalza, con…

[B]Señor:[/B] [sorprendido] No… Lo siento, no. Yo acabo de pasar por aquí…

[B]Naruto:[/B] [llorando] ¡¡Por favor, señor, ayúdeme a buscarla…!!

Anko llega de repente.

[B]Anko:[/B] ¿Qué pasa ahora, Naruto?

[B]Naruto:[/B] ¡¡Que Sakura se me ha perdido!! ¡¿No la viste tú?!

[B]Anko:[/B] ¿Yo?

[B]Naruto:[/B] [violento] ¡¡Claro que sí!! ¡¡Yo fui por la carriola, pensé que tú la tendrías!!

[B]Anko:[/B] [indignada] ¡¡¿YO?!! ¡¡¿Y POR QUÉ YO, PEDAZO DE ALCORNOQUE? YA TE DIJE QUE IRÍA A SUPERVISAR A LOS DEMÁS!! ¡¡YO NO SIQUIERA ESTABA CERCA CUANDO SE PERDIÓ, TÚ DEBISTE...!!

[B]Naruto:[/B] [rogando] Por favor, Anko… ¡¡Tenemos qué encontrarla!!

[B]Anko:[/B] [seria] Sí… Tienes razón. Eso es lo más importante. [Comienza a ordenar a los demás] Atención a todos los visitantes… Suspendemos el tour por un momento… Emergencia: Tenemos que encontrar a una bebita perdida…

Anko trae al resto del personal del zoológico y organiza a todos los visitantes para buscar en cada rincón del parque. Las puertas se cierran para evitar que nadie salga, por si la bebé ha sido secuestrada. Con su Kage Bunshin no Jutsu Naruto crea cinco clones de sombras para buscar por todos lados…

Llorando por dentro, Naruto lamenta su incompetencia… Y aunque lo más lógico sería pensar en Tsunade y en Kakashi… En lo primero que piensa Naruto ¡es en la propia Sakura regañándolo!

[B]Sakura:[/B] Naruto, ¿Cómo pudiste dejarme sola? ¿Cómo me encontrarás ahora? ¡¿Y si me perdiera para siempre?! ¡¿Y si algo malo me pasara…?!

Anko dijo que entrar a las jaulas era algo sumamente peligroso para un humano… ¡Ahora imagen a una pequeña bebé! ¡Hay decenas de jaulas con animales peligrosos a dónde entrar! ¿Y si Sakura se metió al serpentario? ¿O si cayó dentro de la piscina de los tiburones? Con el tamaño que tiene esa bebé, ¡gateando hubiera podido entrar en cualquier parte!

[B]Diez minutos después y Sakura no aparece.[/B]

Tanto Anko como Naruto lucen tremendamente preocupados, y el resto del parque igual.

[B]Anko:[/B] Ya buscamos en los hoyos de los tejones. No está allí, y eso que usamos un Jutsu de arena para remover todo el complejo.

[B]Naruto:[/B] También en el establo de felinos. Dos de mis clones murieron allí. Gracias a Dios no se había metido Sakura allí…

[B]Anko:[/B] [contando] La granja… El corral de tortugas… El estanque de los sapos… Eso quiere decir que sólo falta…

Naruto y sus clones: ¡¡La cueva de los osos!! [Y parten todos en una dirección, brincando]

[B]Anko:[/B] ¡Espera, Naruto! ¡Recuerda que pase lo que pase no debes hacerle daño a ninguno de los animales!

Debajo de un gran tronco de sauce está la cueva de los osos. Papá oso, mamá osa, y el pequeño osito… Pero ninguno de ellos se ve a las afueras. Naruto y sus clones tragan saliva. Y con todo cuidado, abriendo la puerta de la jaula con la llave que Anko les dio, ingresan como un comando a la jaula de los osos.

[B]Naruto:[/B] [piensa, aterrorizado] Ya buscamos en cada rincón… Si es verdad que Sakura está aquí… Si uno de esos grandes osos la hubiera llegado a encontrar…

La entrada de la cueva es muy pequeña para que los clones puedan entrar. Así que el verdadero Naruto se prepara para ingresar, mientras los clones hacen guardia fuera, en espera de cualquier cosa.

[B]Naruto:[/B] [tragando saliva] Gulp… Está muy oscuro aquí dentro…

Gateando, Naruto ingresa al cavernoso recinto. Tan pronto entra, encuentra lo que parece ser el fondo de la cueva… Roca sólida. ¿A dónde se han ido los osos…? Pero conforme avanza, se da cuenta de que se trató de una ilusión; el camino dobla a la derecha. Allá al fondo, se distingue algo que pareciera ser una luz…

Tres figuras robustas bloquean su vista. Son grandes bolas marrones, que respiran con vida propia, y están cubiertas de pelo. Una fogata parece estar entre ellas dos, pero no se alcanza a ver el fondo de la cueva… ¿Qué habrá tras ellas?

[B]Naruto:[/B] [preparando un Rasengan en su mano] Anko me dijo que no podía lastimar a los osos… pero si la vida de Sakura está en peligro, no me dejan otra opción…

Naruto continúa gateando, hasta encontrarse ya a sólo dos metros de los peludos oseznos... Que parecen dormidos… ¿Cómo alcanzará a moverlos? Tal vez con un rasengan pueda hacerlos volar hasta el fondo de la caverna, rescatar a Sakura, y luego salir a toda prisa de la cueva, procurando que los osos no lo alcan…

Parece una misión suicidad, pero es la única opción. Naruto gatea dos, tres pasos más… El rasengan ya refulge en la palma de su mano. Pero cuando está justo a punto de aplicar el golpe final… ¡Los osos se mueven de su camino!

[B]Naruto:[/B] ¡Oh, no! ¡Ya me…!

… Pero en medio de los dos osos grandes, están junto a la fogata, dormidos y abrazados, el pequeño oso cachorro dormido, y la pequeña Sakura…

[B]Naruto:[/B] ¿Q-qué…?

[B]Cinco minutos después…[/B]

Todo el parque se agolpa alrededor de la cueva, aplaudiendo, mientras Naruto sale gateando de la cueva. Y tras él, la gran mamá osa, con Sakura sentada a sus espaldas. La bebé monta al oso perfectamente, abriendo las piernas y levantando los brazos, mientras ríe. Tras ellos dos salen el papá oso y el pequeño osezno.

Naruto tose un poco, se levanta, y mira a la bebé Sakura, quien da todo un espectáculo mientras es paseada por los osos alrededor de la jaula. La gente observa la increíble escena, sorprendida, mientras vitorean a la bebé domadora.

Naruto la observa con orgullo.

[B]Naruto:[/B] [enternecida] Sakura… No cabe duda… Tu hermosura es tal como para domar incluso a un oso…

[B]Horas después[/B]

Anko y el público estuvieron tan encantados con el gran espectáculo que el tour se prolongó por mucho más tiempo de lo esperado. Dándole a Sakura y a Naruto la oportunidad de seguirlo hasta el final. Fue un día largo y lleno de diversión, que Naruto y Sakura disfrutaron como jamás imaginaron.

El ocaso los sorprendió frente a la estación final, el hábitat de elefantes. Con el Sol despidiéndose bajo las nubes naranjas y broncíneas, el corazón de Naruto se llenó de alegría, mientras contemplaban al papá elefante bañar con su trompa a su pequeña cría hembra.

Sakura parecía estar disfrutando también de todo esto… Naruto la abraza con todo su amor.

[B]Naruto:[/B] Lo siento mucho, Sakura… Pero gracias a Dios, este ha sido uno de nuestros mejores días…

[B]Anko:[/B] ¡Y espera a que salga toda la noticia en el periódico mañana!

[B]Naruto:[/B] [Aterrado] ¡¿Qué?! ¡¡Debes estar bromeando!! ¡¡Kakashi-sensei regresa mañana!! ¡¡Y si él y Tsunade se enteran de lo que pasó…!!

[B]Anko:[/B] [palmeando su hombro] Tranquilo, tranquilo… Era sólo una broma… Ten más cuidado la próxima vez, torpe.

[B]Naruto:[/B] [rojo de furia] ¡¡Aaankooo…!!

[B]PALACIO DE LA HOKAGE[/B]

Al fondo del tenebroso pasillo del estudio de la Hokage, las manos de la kunoichi tiemblan, con nerviosismo, mientras termina de descifrar el extraño pergamino…

[B]Hinata:[/B] Buey… Serpiente… Perro…

Repite la fórmula en su mente, una, dos veces, intentando comprenderla a la perfección… Si lo logra hacer, pronto será ella quien se convertirá en la bebita de Naruto…

¿Estará dispuesta a borrar 12 años de su vida…? Si es por el amor de Naruto, ¡sin duda lo hará! Pero aún así, será difícil…

Hinata aprieta los párpados, haciendo saltar sus venas… Sus manos tiemblan con el pergamino en mano, mientras comienza a recitar el conjuro… Finalmente, en un arranque de valor, estrella el pergamino sobre la mesa, y con una velocidad impresionante comienza a hacer los sellos del jutsu prohibido…

[B]Hinata:[/B] ¡Serpiente! ¡Buey! ¡Perro! ¡Aquí vamos, Naruto…!

Un temblor proveniente de sus centros de chakra la sacude tan pronto termina la invocación. Las rodillas le flaquean, y la cabeza comienza a dolerle. ¡Sus sienes le punzan! El cambio es más doloroso de lo que pensó.

Para calmar el intenso dolor, trata de pensar en Naruto. “Naruto… Naruto me cuidará…”

Los pantalones de la ninja parecen crecer, avanzan ya sobre su tobillo.

“Naruto… Mi amor… Naruto… Yo quiero…”

Las lágrimas brotan de sus ojos, al darse cuenta de lo que ha hecho. Se ha borrado a sí misma de la existencia, en un intento por volver a él… Ha dejado todo atrás, ¡Se ha entregado por completo a Naruto!

Los pantalones comienzan a bajar por su cintura, que se vuelve más esbelta. El cuello de la blusa resbala, descendiendo por el espacio que parecían ocupar sus pechos, que comienzan a aplanarse…

Hinata se arrodilla, apoyando las palmas de las manos en el suelo, mientras todo a su alrededor se vuelve borroso. Pronto las mangas de su abrigo cubren ya sus dedos, mientras su cuerpo se vuelve cada vez más pequeño, y ella cada vez más joven…

“Naruto… Yo quiero… ¡¡QUIERO SER TU BEBÉ!!”, grita…

… Pero entonces, el crujido de la puerta llega hasta sus oídos.

[B]Voz:[/B] ¡¿Quién se ha atrevido a entrar a la oficina del Hokage?!

A Hinata se le hace un nudo en la garganta. ¡La han descubierto! ¿Quién…?

Frente al espejo roto que está frente a ella, observa hacia el portal. Una pequeña figura se ha escurrido dentro…

¡La descubrirán! ¿Qué pasará con ella? Repentinamente se encuentra a sí misma… ¡¿Arrepintiéndose?! ¡Quisiera no haber cometido ese error… No haber…!

[B]Hinata:[/B] [conteniendo la respiración, piensa] ¡Oh, no! ¡Debo concentrarme! ¡No daré marcha atrás! ¡Si no lo hago, el jutsu podría…!

Pero parece ser ya tarde… El cuerpo de Hinata parece comenzar a estabilizarse. ¿Podrá terminar con el jutsu…?

Esforzándose un poco más, recita dentro de ella… “B-b-uey… Serpiente… Perro…!” El temblor en sus centros de chakra regresa… Siente entonces sus panties resbalar de su cintura, y bajar por detrás de sus muslos.

Hinata [piensa]: ¡Eso es! ¡Puedo lograrlo! ¡Naruto! ¡Yo! ¡Tu bebita…!

Los pasos del pequeño intruso suenan sobre las losas del suelo

[B]Voz:[/B] ¡Sal de allí, he dicho!

Hinata de nuevo abre los ojos… Su corazón retumba, sus piernas flaquean nuevamente. Sabe que el vigilante está a tan sólo cinco pasos de abrir la puerta y encontrarla… Pone todo en su empeño en volver a concentrarse… En imaginarse a sí misma como una pequeña bebé, y en Naruto apretándola contra su pecho…

“Hina Uzumaki…”, recuerda haber escrito en la nota de su bolsillo. “Huérfana de padre y madre. Quedará bajo el cuidado de su primo, Naruto…”

¿Podrá lograrlo a tiempo…?

[B]Dos segundos después.[/B]

La puerta se abre.

[B]Konohamaru:[/B] ¡¿Quién eres tú, espía de…?!

Konohamaru se para frente a la puerta, con un bat de beisbol entre sus manos. Observa, desde su línea de vista, toda el área alrededor del laboratorio secreto. No encuentra nada.

[B]Konohamaru:[/B] ¿Eh…? [se envalentona] ¡Tú, sé que estás allí! ¡Sal de dondequiera que te hayas escondido, si no quieres que te dé una paliza! ¡Soy Konohamaru, nieto del Tercer Hokage!

Luego de callarse, entre todo el silencio, escucha un suspiro en la oscuridad. Le hiela la sangre, pero sin querer admitirlo, Konohamaru avanza, cauteloso, dentro del laboratorio. Entonces observa una amplia mesa, coronada de libros que apilados casi llegan hasta el techo. El sitio está tan sólo iluminado por la débil llama de un quinqué. Un espía que buscaba secretos de estado, seguramente…

Entre el polvo y la oscuridad, logra distinguir debajo de la mesa un pequeño bulto que se mueve… Y un suspiro más… “… uto…”

Con cuidado, Konohamaru rodea la mesa, para descubrir quién ha sido este visitante nocturno.

[B]Konohamaru:[/B] He dicho que salgas… No intentes nada raro, porque si no…

… Dice, oculto tras el frente de la mesa. Y en el momento decisivo, se decide a sorprender al enemigo, de un salto.

[B]Konohamaru:[/B] ¡Ajá!

Pero ante la vista del pequeño ninja, lo que está es una niña desnuda, de espaldas a él, y parada sobre un montón de ropas que llenan el suelo.

[B]Konohamaru:[/B] ¡¡HAAAAAAH!!

[B]Hinata:[/B] ¡¡KYAAAHH!!

Avergonzado por la repentina visión, Konohamaru salta hacia atrás, con la cara roja, para volver a refugiarse tras el lado opuesto de la mesa.

[B]Konohamaru:[/B] ¡T-tú…! ¡¿Qué coño estás haciendo aquí?!

Hinata, sin saber qué contestar, y todavía muy nerviosa, contempla el escenario final de su transformación… Mira sus manos, ahora pequeñitas… ¡Puede pensar! ¡Lo recuerda… Lo recuerda todo!

[B]Hinata:[/B] Y--- Yo…

Echa un vistazo al espejo, y lo que ve es que ahora se ha reducido a la mitad de su tamaño… ¡Ahora tiene 5 años, aproximadamente!

¿Qué hacer…? ¿Tratar de volver a ponerse la ropa…? ¿O cubrirse con..? Asustada, Hinata mira para todos lados.

Pero de pronto, Konohamaru aparece frente a ella. Se ha armado de valor, y con los ojos cerrados y mirando hacia otro lado, avanza torpemente hacia Hinata. Se ha quitado la capa, y ahora camina con ella en mano, ofreciéndosela a Hinata.

[B]Konohamaru:[/B] T--- Ten algo para cubrirte…

¡¿Qué hacer?! Hinata no sabe si esperar hasta el niño… A quien de repente encuentra muy guapo… O si escapar, o…

[B]Hinata:[/B] [piensa] ¡La nota!

Hinata se agacha para sacar la nota que había puesto en su abrigo… Es su salvación. Con ella podrá excusarse, y… tal vez no la bebé, ¡pero tiene la oportunidad de ser la prima, la hermanita pequeña de Naruto!

Pero en cuanto está a punto de tomar el abrigo, Konohamaru da un paso en falso, pegando contra una pata del escritorio. El temblor hace caer algunos libros, los cuáles golpean el quinqué, mismo que se precipita peligrosamente sobre la ropa de Hinata…

[B]Hinata:[/B] ¡¡Oh, no!! ¡¡La nota!!

De repente todo el estudio se ha cubierto por las llamas. Konohamaru se da pronto cuenta de su error. Abre los ojos y envuelve a Hinata con su capa.

[B]Konohamaru:[/B] ¡Salgamos de aquí! ¡No hay tiempo para salvar la oficina!

Hinata mira detrás cómo su ropa interior es consumida por el fuego… Así como el pergamino con el jutsu, sus demás ropas, y cuatro docenas de libros…

[B]Hinata:[/B] [gritando] ¡¡NO!! ¡¡LA NOTA!!

Pero en cuestión de minutos, las oficinas, cubiertas por las llamas, quedan atrás, y ella y Konohamaru están a salvo escaleras abajo.

[B]Konohamaru:[/B] No te preocupes… Los pasillos son de piedra, no hay nada de qué prenderse el fuego… El fuego consumirá la oficina pero se detendrá allí,

Hinata, profundamente avergonzada, se envuelve con la capa de Konohamaru, tratando de mirar hacia otro lado.

[B]Konohamaru:[/B] [sonrojado] Tú… ¿Por qué te sonrojas…?

Dos lágrimas asoman en los ojos de Hinata…

[B]Konohamaru:[/B] [sorprendido] ¡¡Ah, no, no, por favor!! ¡¡No llores!! No estoy enojado contigo… Eh… Ya sé, ya entiendo… Pero no te preocupes… Diré que todo el incendio fue culpa mía. No te podrán hacer nada… Por cierto… Nunca te había vista por aquí, ¿Cómo te llamas…?

[B]EPÍLOGO[/B]

El domingo por la mañana después del Festival de Año Nuevo, Tsunade se enteró de la destrucción de la oficina. Y, fúrica, encargó a Konohamaru que limpiara todo el lugar.

Respecto a la misteriosa niña que apareció a los alrededores, y que parecía no recordar ni siquiera su nombre, los organismos de ANBU supusieron que se trataba de una huérfana que por alguna razón había terminado en Konoha.

Hinata fue entregada al orfanato de Konoha, donde recibió un cuidado especial y lleno de amor, junto con otros niños, pasando una niñez espléndidamente feliz, como nunca había conocido. Cuando le daban permiso, Hinata iba a visitar a Konohamaru durante los turnos de limpieza del tercer Hokage, y con el tiempo se hicieron muy buenos amigos… Amistad que con el tiempo se convertiría en otra cosa. Pero esa ya es otra historia…

[B][size=4]CONTINUARÁ[/size][/B]

 


 

End Chapter 9

Baby Sakura (Naruto Fanfic)

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